Durante su visita a Cuba, Carolina de Mónaco donó un retrato suyo pintado por el maestro Oswaldo Guayasamín, en un acto simbólico que contó con la presencia de su nieto.
Carolina de Mónaco visitó La Habana este 5 de junio para oficializar la entrega de una obra inédita de Oswaldo Guayasamín al museo que lleva su nombre en la capital cubana. Se trata de un retrato de la princesa realizado en 1999, como parte de la serie “Mientras viva siempre te recordaré”, que fue donado por la propia Carolina en una ceremonia cultural que resaltó los lazos entre Cuba, Ecuador y Mónaco.
La pieza, un retrato en tonos tierra y carmesí, representa la admiración que Guayasamín sentía por la princesa. Según su nieto, Alfredo Che Vera Guayasamín, quien asistió al evento en representación de la Fundación Guayasamín, el artista tardó solo dos días en concluir la obra. “Fue un trabajo hecho con profundo respeto y cariño”, dijo durante el acto, al que asistieron también autoridades culturales de Cuba y representantes de la embajada ecuatoriana.
La ceremonia se realizó en el museo Casa Guayasamín, ubicado en La Habana Vieja, donde actualmente se exhiben otras obras del artista ecuatoriano. La presencia de Carolina de Mónaco y su gesto fueron calificados como un símbolo de unión entre culturas, especialmente por el valor histórico y afectivo que representa el retrato donado. El evento fue acompañado por expresiones artísticas locales como parte del homenaje al legado del pintor.
El retrato donado será exhibido de forma permanente en la sede habanera del museo, que funciona como un espacio de diálogo entre América Latina y el mundo. La Fundación Guayasamín, con sede en Quito, confirmó que este tipo de intercambios culturales continuará en los próximos años, fortaleciendo el legado del pintor a través de exposiciones y actividades diplomáticas.
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